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ASÍS, LA BASILICA DI SAN FRANCESCO Y OTROS SITIOS FRANCISCANOS

icona patrimonio sito UNESCO
PATRIMONIO CULTURAL
REFERENCIA: 990
CIUDAD DE ASIGNACIÓN: CAIRNS, AUSTRALIA
AÑO DE INSCRIPCIÓN: 2000
MOTIVO: la Basilica di San Francesco es una cornucopia de obras maestras, pero sobre todo uno de los lugares decisivos para comprender las trayectorias del arte mundial. Junto con otros lugares repartidos por la ciudad, constituye el punto de partida de la difusión de la orden franciscana, que desempeñó un papel igualmente importante en el desarrollo de la cultura europea.

«En 1937 pasé en Asís dos días maravillosos. Mientras
me encontraba sola en la pequeña capilla románica del
siglo XII de Santa Maria degli Angeli, incomparable
maravilla de pureza, donde tan a menudo rezó san
Francisco, algo más fuerte que yo me obligó, por vez
primera en mi vida, a ponerme de rodillas.»

A la espera de Dios, Simone Weil

Asís es una ciudad santuario donde la espiritualidad es palpable y se percibe no solo en las innumerables iglesias –donde los momentos de recogimiento son celosamente guardados y protegidos de la indefectible multitud de turistas– sino también en las callejuelas de piedra rosada que resplandecen al atardecer y en los jardines encantados, como si la personalidad de su hijo más ilustre, san Francisco, se hubiera transmitido inexorablemente al burgo en el que vivió y revolucionó la historia del cristianismo, y como si el asombro que provocan los frescos de la basílica a él dedicada, uno de los lugares más importantes de la historia del arte planetario, se extendiese luego al encuentro con las personas, los edificios medievales, los paisajes de ensueño. El patrimonio de la UNESCO de Asís es uno de los mayores de Italia y comprende las basílicas Superiore e Inferiore, la Chiesa di Santa Chiara, otras iglesias y, fuera de las murallas, el Eremo delle Carceri –con las grutas donde Francisco vivía con sus compañeros– y la Basilica Papale di Santa Maria degli Angeli, que es la custodia de la Porziuncola, la pequeña iglesia reparada por Francisco con sus propias manos, el lugar donde fundó la Orden de Frailes Menores, la Orden de Santa Clara y murió. «Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el señor hermano Sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación». Son estas palabras del mismo Francisco, las palabras de la literatura más asociadas a estos lugares.

IMPRESCINDIBLE

«Aquí el pueblo es realmente hermoso, tanto como para comprender la Scuola umbra: ¡qué líneas de horizonte, qué descenso vaporoso de montes en la distancia! Fui a Asís: es algo grandioso, pueblo, ciudad y santuario, para quien entiende la naturaleza y el arte, en sus acuerdos con la historia, con la fantasía, con los afectos humanos.»

Tras haber recorrido el pueblo, visitando sus principales lugares, las palabras de Giosuè Carducci os parecerán cargadas de una verdad irrefutable.
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Comenzamos en la
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Basilica di San Francesco, el lugar que, entre los siglos XIII y XIV, revolucionó la historia del arte: nunca nadie antes había pintado con tanta atención al realismo, a la representación psicológica y a la perspectiva como lo hicieron Giotto y los grandes artistas de su época en una colosal obra pictórica que no tiene parangón en la historia (salvo más de 200 años después, en las decoraciones del Vaticano). La segunda parada es la pintoresca
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Piazza del Comune: durante vuestros paseos por la ciudad la cruzaréis innumerables veces y en cada ocasión os embargará la misma y resplandeciente sensación de asombro: los trecenteschi edificios del Palazzo del Popolo y el Palazzo dei Priori, sede de exposiciones temporales, la Fonte di Piazza, con sus tres leones que aluden a los tres barrios de la ciudad, la Torre del Popolo, desde la que se tiene una vista privilegiada sobre los tejados, la estrambótica Volta Pinta y el solemne Templo de Minerva conforman aquí un hermoso espectáculo. Goethe dedicó al templo una especial atención y las siguientes palabras: «No podía saciarme al mirar, en la fachada, la genial combinación del trabajo del artista. […] Pesaroso me separé de aquella vista, proponiéndome llamar la atención de todos los arquitectos sobre este edificio para obtener su plano exacto.» Desde allí, en pocos minutos, llegaréis a la soberbia
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Basilica di Santa Chiara. Teniendo en cuenta que, tras la figura de san Francisco, el nombre que evoca Asís es el de la «hermana» y amiga, fundadora de la orden de las Clarisas, la basílica construida en honor de la santa, iniciada en 1257 bajo la dirección del fraile Filippo da Campello e inaugurada al cabo de solo tres años para acoger sus restos mortales, es de visita obligada. En el exterior, tres poderosos arcos rampantes de finales del siglo XIV parecen sostener iglesia, como si estuviera por caer de lado, mientras la fachada a dos aguas en piedra blanca presenta un maravilloso rosetón. El principal motivo de interés se encuentra en el interior, en el Oratorio del Crocifisso: la cruz (siglo XII) que os encontraréis, de hecho, destaca entre todas las de la ciudad por haber hablado a Francisco en el Santuario di San Damiano, instándole a restaurar el edificio y, simbólicamente, toda la cristiandad. Y dado que el mencionado
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Santuario di San Damiano está a pocos pasos, no hay mejor manera de terminar el itinerario que sumergirse en su atmósfera, aún hoy impregnada de una sacralidad misteriosamente tangible.

«Fue en Asís donde comenzó a
hablar. Predicaba allí donde
encontraba gente reunida, en
los mercados y en las calles,
en los portales y en los muros
de los jardines. Sus palabras
eran sencillas y llenas de amor
[...]. Llegaba a tocar el corazón
de muchos, los obligaba a la
meditación y al recogimiento,
y una veneración silenciosa
comenzó a rodear a aquel
predicador de cuya persona y de
cuya palabra emanaba una fuerza
y un calor semejante al de una
estrella buena y luminosa.»

Francisco de Asís, Hermann Hesse

Han pasado 700 años, pero es como si las palabras de Francisco siguieran resonando en cada rincón de la ciudad: el ardiente sentimiento de devoción que emana en iglesias y monasterios, el lirismo de las callejuelas de piedra rosada relucientes al atardecer y el ineludible asombro que producen los frescos de la basílica que lleva el nombre del santo parecen trasladar a la vibrante atmósfera de Asís la apasionada elocuencia con la que Francisco revolucionó la historia del cristianismo. Y así, no es necesario haber leído las palabras sencillas y llenas de amor que Hesse refiere en las biografías y en los relatos, en los cánticos y en los poemas: el mensaje de fraternidad del santo reverbera en el entusiasmo de los miles de fieles que a diario lo traducen en sonrisas, fervor y entusiasmo, haciéndolo claramente descifrable para cualquier visitante.

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Los sitios italianos Patrimonio de la UNESCO se cuentan a través de las palabras de grandes escritores que han celebrado su historia y belleza

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PARA LOS MÁS JÓVENES

«DE ESTA TIERRA EMANA UNA VISIÓN DEL HOMBRE Y DE LA VIDA PARTICULARES: ES NECESARIO CAPTARLAS EN SILENCIO, YENDO DE UN LUGAR A OTRO COMO EN UNA ANTIGUA PEREGRINACIÓN.»
attività per bambini del sito UNESCO nr. 33
En Umbria terra d’ombre, Vittorino Andreoli sugiere descubrir la región como lo hacían los antiguos peregrinos durante sus viajes a los lugares de fe. Después de todo, Umbría alberga uno de los destinos de peregrinación más importantes de Italia: la Basílica de San Francisco de Asís. Este itinerario os permitirá conocerla paso a paso, fresco a fresco. Extraordinario tesoro del arte, historia y espiritualidad, la basílica se construyó a partir de 1228 en el lugar donde Francisco fue enterrado en 1226. Su riqueza parece desafiar la idea de pobreza predicada por el santo a lo largo de su vida: de hecho, para construir el edificio fueron llamados los mejores obreros y contratados los arquitectos y pintores más capaces de la época. La basílica os revelará su primer secreto cuando, tras atravesar la plaza inferior, os encontréis ante el maravilloso portal con dos entradas que da acceso a la
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Basilica Inferiore. Descubriréis entonces que la basílica no consta de una sola iglesia, sino de dos superpuestas. Con sus techos bajos apoyados en poderosos pilares y su luz tenue, esta es la parte del complejo destinada a las misas. A través de dos tramos de escaleras a mitad del largo pasillo central se accede a la
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Cripta, la sencilla estancia que alberga la tumba de san Francisco. Completamente distinto es el ambiente de la iglesia superior, a la que podréis acceder por las escaleras situadas a la derecha del portal por el que habéis entrado. La
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Basilica Superiore, en efecto, se presenta inundada por la luz que se filtra a través de las maravillosas vidrieras, entre las más antiguas visibles en una iglesia italiana. Bajo el techo alto y colorido, una amplia y luminosa sala sirve para acoger a los fieles, para la predicación pública y para las reuniones oficiales de la orden franciscana, la comunidad de monjes fundada por Francisco. Desde el principio, el espacio fue concebido específicamente para albergar los frescos que representan escenas de la vida del santo, que se encuentran a media altura y que, según los estudiosos, fueron pintados por Giotto y su «equipo» de colaboradores entre 1290 y 1295. Algunas de estas escenas se han hecho famosísimas. Divertíos buscando el episodio del
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sermón a los pájaros, en el que se ve a Francisco predicando a un gran grupo de pájaros reunidos a la sombra de un árbol. En el
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sueño de Inocencio, en cambio, veréis al papa dormido y la aparición en sueños de san Francisco, concentrado en sostener todo el peso de la iglesia. En la escena de la
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renuncia a las posesiones, Francisco aparece sin ropa, con la mirada dirigida hacia la mano de Dios, que desde el cielo lo bendice. El padre de Francisco se dirige a él enfadado por haber renunciado a sus riquezas y emprender el camino de la fe; lo reconoceréis de inmediato: lleva ropa recogida en el brazo izquierdo.
sito UNESCO nr. 33 in Italia
RECOMENDACIONES DE LECTURA

Recomendaciones de lectura para entender la esencia espiritual de la ciudad de Francisco.

  • Elegías, Sesto Properzio (28 a. C.). No solemos asociar Asís con el tema del amor pasional. Y, sin embargo, el hecho de que un gran poeta del eros como Propercio naciera en la ciudad (como se constata en el verso 125 de la elegía I del Libro IV) legitima esta insólita conexión.
  • Viaje a Italia, Johann Wolfgang von Goethe (1816-17). El fascinante reportaje del Gran Tour que Goethe realizó entre 1786 y 1788 es un recorrido por el arte, la cultura y la belleza de los paisajes italianos. Goethe, durante su traslado de Ferrara a Roma, dedica unas pocas páginas a Asís; sin embargo, la despreocupada antipatía del escritor por la Basilica di San Francesco y la atención casi exclusiva prestada al templo de Minerva las elevan entre lo más singular de toda la obra.
  • Antologia Carducciana. Poesie e prose, Giosuè Carducci (1902). Se ha escrito mucho sobre la controvertida relación de Carducci con la religión: el poeta era masón y anticlerical, dedicó un poema a Satanás, pero en algún momento de su vida pareció reconciliarse con la idea de Dios. Cuando en 1877 viajó a Asís debido a un encargo ministerial, quedó fascinado por la ciudad, absorbiendo la atmósfera impregnada de espiritualidad.
  • Francisco de Asís, Hermann Hesse (1904). En este pequeño libro, escrito tras varios viajes a Italia entre 1901 y 1904, Hesse se centra en la figura de un joven lleno de espiritualidad, como hará con Siddhartha en 1922: «Desde la Antigüedad, siempre han existido hombres grandes y magníficos que nunca pensaron en alcanzar la gloria a través de una sola hazaña extraordinaria o escribiendo poemas y libros. Sin embargo, tales espíritus ejercieron una enorme influencia sobre pueblos y épocas enteras».
  • A la espera de Dios, Simone Weil (1950). Esta colección consta de seis cartas y cinco ensayos de tema religioso, escritos entre 1941 y 1942 y enviados por la escritora a JosephMarie Perrin, un fraile dominico que fue su confidente. En ellos, Weil relata su acercamiento al cristianismo a través de meditaciones, pensamientos, dudas y la descripción de experiencias intensas, como las vividas en Asís.
  • Viaggio in Italia, Guido Piovene (1957). Entre los innumerables destinos visitados por Piovene durante su extenso viaje por la península, no podía faltar Asís. En su característico análisis, en el que mezcla economía, sociedad y arte, destaca el temor del autor por el destino de la ciudad, en una época en la que empezaba a extenderse el turismo de masas. Quién sabe lo que pensaría hoy
  • Umbria terra d’ombre, Vittorino Andreoli (1994). Andreoli dedicó a Umbría un libro repleto de poesías y meditaciones, que recoge la identidad más íntima, la esencia de la región. El psiquiatra la describe así: «Una tierra de aventuras para redescubrirse a uno mismo, ese yo oculto, encadenado en la locura del tiempo».
  • Storia di Chiara e Francesco, Chiara Frugoni (2011). Es la historia de dos educados jóvenes de la élite ciudadana de la Italia medieval: de su descubrimiento de la miseria en el mundo, que les llevará, por distintos caminos, a despojarse de sus privilegios y abrazar a los más necesitados.
  • Chiara di Assisi. Elogio alla disobbedienza, Dacia Maraini (2013). Diálogo a dos voces audaz y solidario entre dos mujeres separadas por siglos pero unidas por la necesidad, negada, de ver reconocida la libertad de sus voces. La escritora permite a la santa, por primera vez, contar su vida más allá de la figura de Francisco.

Para los más jóvenes:

  • San Francesco e il lupo, Chiara Frugoni, Felice Feltracco (2013). La mayor experta italiana en san Francisco reinterpreta poéticamente el célebre episodio del lobo de Gubbio, haciendo que grandes y pequeños redescubran un relato moral de extraordinaria actualidad.
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