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MANTUA Y SABBIONETA

icona patrimonio sito UNESCO
PATRIMONIO CULTURAL, SERIAL
REFERENCIA: 1287
CIUDAD DE ASIGNACIÓN: QUEBEC, CANADÁ
AÑO DE INSCRIPCIÓN: 2008
MOTIVO: Mantua y Sabbioneta han sido incluidas en la Lista del Patrimonio Mundial por el valor ejemplar de los proyectos de planificación urbana y del territorio realizados durante el periodo renacentista y promovidos por la dinastía ducal de los Gonzaga.

«Lo mejor de Mantua está cerrado, sus paisajes son
internos como los del alma.»

Viaggio in Italia, Guido Piovene

Mantua exige a quien quiera conocerla por primera vez el mismo ritual inmutable: el de verla emerger de las aguas de los lagos que durante siglos constituyeron su frontera líquida, conformando su identidad de ciudad-isla. Es, por tanto, desde el Ponte di San Giorgio desde donde hay que acceder a ella; desde este observatorio privilegiado tendremos una vista sorprendente de su skyline, que destaca por las peculiaridades de su diseño. En el tejido urbano de Mantua es perfectamente legible una evolución milenaria. Siempre al amparo de los lagos, el primitivo asentamiento etrusco-romano atravesó la caótica espontaneidad de los siglos medievales, para arribar a la racionalización del ideal urbanístico renacentista bajo el impulso renovador de la dinastía reinante de los Gonzaga. Casi una ciudad dentro de la ciudad, el Palacio Ducal es el pivote generador y simbólico sobre el que gira la expansión de Mantua. En el lado opuesto, al final del recorrido que los príncipes hacían hacia los campos, la ciudad se adentra en la utopía hedonista del Palazzo Te. Siempre bajo el signo del poder ducal, Sabbioneta es una de las materializaciones más logradas del ideal que Mantua, por ser un espacio demasiado complejo y estratificado, no pudo perseguir en su totalidad. Construida casi de la nada hasta convertirse en la pequeña, perfecta capital del ducado de Vespasiano Gonzaga en la segunda mitad del Cinquecento, la ciudad es un mundo cristalizado por el control humano, antes mental que físico, rectificado y previsible. Las dos biografías urbanísticas, diferentes pero complementarias, dan testimonio de una misma herencia cultural que la inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial pretende valorizar.

IMPRESCINDIBLE

«Dora está acostumbrada a la belleza, porque en Mantua, mires donde mires hay un monumento. El Palacio Ducal lo ha visto mil veces porque no está lejos de su casa. Pero cuando llega a la gran exedra frente a la villa renacentista de Giulio Romano, se queda con la boca abierta.»

Los lugares de Il cielo sbagliato, de Silvia Truzzi, son recorridos en este itinerario, que traza la ruta que realizaban los príncipes Gonzaga para llegar al Palacio Te desde el Palacio Ducal.
Google Maps
Comenzad en la
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Piazza Sordello, donde los Gonzaga, convertidos en señores de Mantua en 1328, empezaron a construir nuevos edificios alrededor del Palazzo del Capitano, al sur, dando origen al
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Palazzo Ducale. En el Cinquecento el palacio se había expandido hasta alcanzar las dimensiones de una pequeña ciudad, en cuyo laberinto de edificios florecía una de las cortes más cultas de Europa. Cruzad el Voltone di San Pietro para catapultaros al corazón medieval de Mantua, que comienza a palpitar con algunos de los edificios símbolos del periodo comunal en la
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Piazza Broletto: el Palazzo del Podestà, la Torre Comunale, el Palazzo della Corporazione dei Mercanti y el Arengario. Caminad por los pórticos de Via Broletto hasta llegar a la
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Piazza delle Erbe, una plaza que ya desde su nombre se revela vinculada al patrimonio de los siglos medievales. El edificio principal es el duecentesco Palazzo della Ragione, donde se administraba la justicia, mientras que el más antiguo es la Rotonda di San Lorenzo, vinculada a antiguas rutas de peregrinación. En la
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Piazza Andrea Mantegna se alza majestuosa la fachada de la Basilica di Sant’Andrea, diseñada por Leon Battista Alberti, padre del urbanismo renacentista. Recorriendo la Via Roma se llega al
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Rio, un canal artificial construido en el siglo XIII para conectar el Lago Superiore con el Lago Inferiore; allí encontraremos el doble pórtico de las Pescherie de Giulio Romano, de 1536. Continuad luego recto por la Via Principe Amedeo hasta la Via Acerbi: aquí os espera la
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Casa del Mantegna, con las geometrías conceptuales de su patio. A poca distancia, el
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Tempio di San Sebastiano es otra obra quattrocentesca de Leon Battista Alberti. En el Largo XXIV Maggio podréis admirar las líneas limpias del
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Palazzo San Sebastiano, construido entre 1506 y 1508 como residencia de Francesco II Gonzaga. El límite meridional de la ciudad antigua discurría a lo largo del canal que la aislaba del condado; tras el cegamiento, las vías fluviales fueron sustituidas por el Viale della Repubblica y el Viale Risorgimento. El lago del Paiolo, saneado a finales del Settecento, se encontraba inmediatamente al sur. En su centro –casi una reproducción a menor escala de toda la ciudad– se encontraba la isla de Tejeto y el
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Palazzo Te. Esta residencia «encantada» fue construida según el diseño de Giulio Romano entre 1525 y 1535 como lugar de deleite para el ocio de los príncipes.

«Hay docenas de gigantes (Titanes en guerra
con Júpiter) en las paredes de otra sala,
inconcebiblemente feos y grotescos que es
maravilloso que alguien imaginara semejantes
criaturas […] aparecen representados
tambaleándose bajo el peso de los edificios que
caen y vienen aplastados por las ruinas; […]
esforzándose en vano por sostener los pilares
de los pesados techos que se desmoronan sobre
sus cabezas; y, en una palabra, sufriendo
y ejecutando todo género de destrucción
disparatada y demoníaca […].»

Estampas de Italia, Charles Dickens

Tienen mucha fuerza las palabras empleadas por Dickens para describir los frescos de la formidable Sala dei Giganti, la sala afrescada más famosa de todo el complejo del Palazzo Te. En este espacio total concebido por Giulio Romano se representa la furia de Júpiter contra los Titanes que osaron escalar el Olimpo y desafiar el poder del padre de los dioses. El vértigo de los cuerpos que se precipitan por las paredes es una de las alucinaciones más impresionantes de la pintura renacentista.

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Los sitios italianos Patrimonio de la UNESCO se cuentan a través de las palabras de grandes escritores que han celebrado su historia y belleza

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PARA LOS MÁS JÓVENES

«SABÉIS DÓNDE VIVÍA MI PADRE? EN UN PRECIOSO PUEBLO, CON LAS CALLES CORTADAS EN ÁNGULO RECTO, CON PLAZAS ESPACIOSAS, CON DOS HERMOSAS IGLESIAS, CON MAGNÍFICOS TERRAPLENES, Y CON SEIS BASTIONES DE FORTALEZA, Y NADA MÁS.»
attività per bambini del sito UNESCO nr. 42
El «precioso pueblo» del padre de Ippolito Nievo (en Antiafrodisiaco per l’amor platonico) es Sabbioneta, una de las pocas ciudades del mundo creadas según los principios de la «ciudad ideal», encargada por Vespasiano Gonzaga entre 1554 y 1591 como capital de su ducado. Sabbioneta es el sueño de los arquitectos del Rinascimento, una ciudad organizada en primer lugar en sus mentes y construida posteriormente en la realidad, símbolo de una sociedad ordenada y armoniosa como su proyecto. Siguiendo este itinerario podréis imaginaros en la piel de Vespasiano mientras recorre los edificios, las calles y las murallas de su capital. Vuestro recorrido comienza desde el exterior, desde la imponente
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Porta Imperiale abierta en las murallas que protegen la ciudad. Una vez dentro, girad a la derecha por la Via Colonna, que se cruza en ángulo recto con la Via Bernardino Campi, dedicada a uno de los pintores de la corte de Vespasiano. Siguiendo recto, poco antes de la Chiesa di San Bernardino, se ve la
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Sinagoga, lugar de culto de los judíos de la ciudad, los cuales, en el clima de tolerancia propiciado por el príncipe, podían vivir libremente, integrados con el resto de los ciudadanos de Sabbioneta. La calle desemboca en la
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Piazza Ducale, la más céntrica y monumental de la ciudad, cerrada por las líneas elegantes del
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Palazzo Ducale, principal residencia del príncipe: ¡en sus salones afrescados llegaréis incluso a ver a Vespasiano al galope! Detrás del palacio se encuentra la octogonal
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Chiesa dell’Incoronata, el mausoleo donde descansan los restos del príncipe. Volviendo a la Piazza Ducale, tomad la Via Teatro, que debe su nombre al magnífico
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Teatro Olimpico, diseñado por Vincenzo Scamozzi para los espectáculos de la corte e inspirado en los teatros de la Antigüedad; lo podréis reconocer por la inscripción en latín que recorre el arquitrabe de su fachada y que reza: «Roma quanta fuit ipsa ruina docet» (Cuán grande fue Roma, dicen sus mismas ruinas). Es hora de girar a la izquierda en la Via Vespasiano Gonzaga, que conduce a la amplia
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Piazza d’Armi, el corazón defensivo de la ciudad: imaginad este espacio abierto lleno de soldados con sus relucientes armaduras; cerca de la plaza se alzaba el antiguo castillo, demolido en el Settecento. La Piazza d’Armi está cerrada en su lado sur, más allá de la columna con la estatua de la diosa Atenea, por el
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Palazzo Giardino, el lugar que el príncipe dedicó a su ocio, al recibimiento de los invitados y a sus asombrosas colecciones de arte. Antes de visitarlo, no podéis dejar pasar la vista del «cannocchiale prospettico» del Corridor Grande, hoy conocido como
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Galleria degli Antichi, el larguísimo edificio porticado de ladrillo en cuyo interior se conservaba la colección de estatuas del príncipe.
sito UNESCO nr. 42 in Italia
RECOMENDACIONES DE LECTURA

Recomendaciones de lectura para enamorarse de Mantua y Sabbioneta

  • Estampas de Italia, Charles Dickens (1846). La mirada penetrante, desencantada y actual de Dickens, viajando del norte al sur de Italia.
  • Antiafrodisiaco per l’amor platonico, Ippolito Nievo (1956). Las fuertes pasiones y las lúcidas miradas sobre la sociedad de la Italia del Risorgimento, en la primera experiencia narrativa del autor de Confesiones de un italiano, escrita en 1851 e inédita hasta 1956.
  • Viaggio in Italia, Guido Piovene (1957). Piovene viajó por el Bel Paese durante tres años para escribir este reportaje único y superdetallado, considerado un clásico de la literatura de viajes italiana. De los Alpes a Sicilia, pasando también por Mantua, la mirada del autor es una invitación a descubrir las maravillas de Italia.
  • La signora del Rinascimento, Daniela Pizzagalli (2001). La vida y los esplendores de Isabella d’Este, el personaje que, más que ningún otro, alimentó el mito de la corte de Mantua, entre mecenazgo ilustrado y astuta diplomacia, en los agitados años de las guerras que ensangrentaron los estados italianos del Renacimiento.
  • Le righe nere della vendetta, Tiziana Silvestrin (2011). Tras I Leoni d’Europa, es de nuevo la corte de los Gonzaga la que inspira este thriller histórico, ambientado en una modernidad a medio camino entre las luces de la razón y las sombras inquebrantables de la superstición. Será el fascinante capitán de justicia Biagio dell’Orso el encargado de desvelar el misterio.
  • Tre allegri malfattori, Davide Bregola (2013). La ciudad que durante el Festivaletteratura se convierte en la capital literaria de Italia no podía renunciar a servir como telón de fondo de un noir con sabor grotesco, que mezcla personajes bizarros –modernas máscaras de la Bassa padana- con situaciones que parecen sacadas de las películas más surrealistas de los hermanos Coen.
  • Le nemiche, Carla Maria Russo (2017). Con el dorado telón de fondo de las cortes de Mantua y Ferrara, toda la rivalidad, las pasiones y las intrigas de dos de las figuras femeninas más influyentes del Renacimiento: Isabella d’Este y Lucrezia Borgia.
  • Una ragazza cattiva, Alberto Beruffi (2017). En el hedonismo perezoso de sus años ochenta, Mantua es una «bella durmiente» donde la inercia de las convenciones burguesas es la mejor fachada para ocultar las sombras del Collegio Santo Spirito. Cuarenta años después, la ciudad se convierte en el teatro de una serie de atroces asesinatos que parecen formar parte de una macabra puesta en escena.
  • Il cielo sbagliato, Silvia Truzzi (2022). Truzzi elige su ciudad natal para esta epopeya exclusivamente femenina, que entrelaza las vidas de dos mujeres separadas por el abismo de la diferencia de clase, pero unidas por un mismo destino de sumisión y abuso: una historia de emancipación que abarca tres décadas, ambientada en una Mantua abocada a la violencia del ventennio fascista.

Para los más jóvenes:

  • I nani di Mantova, Gianni Rodari (1980). Rodari ambienta en Mantua uno de sus últimos cuentos, la historia de una pequeña gran revuelta contra los abusos y cargada de confianza en un mundo «diferente» y solidario, donde lo que cuenta no es la estatura física.
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